{"id":361,"date":"2023-03-08T18:03:03","date_gmt":"2023-03-08T18:03:03","guid":{"rendered":"https:\/\/mimamamemima.com.mx\/RockOn\/?p=361"},"modified":"2023-12-18T18:49:57","modified_gmt":"2023-12-18T18:49:57","slug":"brutalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mimamamemima.com.mx\/RockOn\/2023\/03\/08\/brutalismo\/","title":{"rendered":"Brutalismo"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfAlguna vez los han timado con alguna lectura que no lleva a ning\u00fan lado? Este texto es m\u00e1s menos esto. Sobre aviso no hay enga\u00f1o y en su salud lo hallar\u00e1n.<\/p>\n<p>Si M\u00e9xico no fuera pa\u00eds, ser\u00eda un edificio de tr\u00e1mites burocr\u00e1ticos, con gente yendo y viniendo, con falta de sellos y documentos incompletos, o gente malhumorada que perdi\u00f3 el inter\u00e9s en su trabajo desde su segunda semana de empleo. Por eso, aunque tengamos wasap y yimail, citas electr\u00f3nicas y lo que se les ocurra, el futuro es un espacio inasequible en cualquier oficina de gobierno de nuestro pa\u00eds. Por eso, nos da fr\u00edo pararnos en cualquier lugar de estos, por insignificante que sea el tr\u00e1mite. Ya sabemos que casi siempre la vamos a pasar mal, incluso si s\u00f3lo necesitamos un pinche sello, o una misera firma; casi siempre nos espera el pu\u00f1o de acero del poder de escritorio.<\/p>\n<p>En uno de esos d\u00edas me par\u00e9 en el <strong>Archivo General de Jalisco<\/strong>. Como es costumbre, llegu\u00e9 10 minutos antes de la hora de la cita que agend\u00e9 por internet. S\u00f3lo necesitaba apostillar un acta, pero entre mi tr\u00e1mite y yo se interpon\u00eda una pandemia, tapetes sanitizantes, cubre bocas y guardias de seguridad enojados. La puerta se abri\u00f3 a la 9 en punto. A uno de esos guardias con rostro de gorila se le ocurri\u00f3 hacer filas. Yo quise adelantarme para preguntar cu\u00e1l era la fila para la legalizaci\u00f3n de documentos, pero la gente que tambi\u00e9n aguardaba para entrar me miraba como diciendo \u00a8este pendejo se quiere meter\u00a8. Me qued\u00e9 esperando a la divina providencia, hasta que lleg\u00f3. Le pregunt\u00e9 a un buen ciudadano si esa era la fila para legalizar y Dios me contest\u00f3 por medio de ese hombre que llevaba una carpeta igual a la m\u00eda, y me dijo que casualmente \u00edbamos a la misma oficina. Estaba en la fila correcta, y s\u00f3lo esperando pasar el ritual anti covid -y otros demonios- para ingresar purificado de cuerpo y alma al edificio.<\/p>\n<p>Hasta antes de ese d\u00eda, no sab\u00eda qu\u00e9 pedo con ese edificio del <strong>Archivo General.<\/strong> S\u00ed que lo hab\u00eda visto, su fachada de hormig\u00f3n descubierto y sus formas c\u00fabicas r\u00edgidas le dan un aire sovi\u00e9tico, pero m\u00e1gico a la vez. Como una fortaleza inaccesible que resguarda en sus muros reforzados a toda la identidad nacional y sus desatinos con la historia moderna. As\u00ed de mamal\u00f3n est\u00e1 el recinto. Y si uno pasa sin asunto por ah\u00ed, desde la ventana del auto se pueden observar unas fuentes en el medio que pudieron ser cubos de concreto arrojados por una cultura alien\u00edgena avanzada para aterrorizar a los habitantes de la Avenida Fray Antonio Alcalde.<\/p>\n<p>Cuando finalmente pude ingresar a legalizar mi acta, vi que la fila en la oficina no era tan larga, y la gente atend\u00eda de una manera cordial. Era inveros\u00edmil, pero a lo mucho me demoraron diez minutos para preguntarme hac\u00eda que pa\u00eds iba dirigida mi acta, recibir mis dem\u00e1s documentos y para darme un recibo que de pago de impuestos que tendr\u00eda que erogar en la recaudadora. Hasta h\u00ed todo maravilloso, me sent\u00eda en Suiza.<\/p>\n<p>Para ir a la recaudadora hab\u00eda que salir del edificio -un detalle est\u00fapido que no pude minimizar- darle la vuelta a la esquina y volver a ingresar por la parte trasera. Camin\u00e9 por un costado del edificio; era una calzada no tan larga que estaba sombreada por la altura de la cara lateral del <strong>Archivo General<\/strong>. Cada paso se sent\u00eda como un andar en el purgatorio, con gente detenida en una fila interminable cuyos rostros eran de embargo, de desesperanza, de aburrimiento. Obviamente tuve que preguntar cu\u00e1l de todas las filas era para la recaudadora. Era la m\u00e1s larga, por supuesto.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de unos veinte minutos en la fila, un empleado del <strong>Gobierno del Estado<\/strong>, nos permiti\u00f3 entrar en grupos de diez, pero s\u00f3lo para acompa\u00f1ar a otra fila larga, cuya \u00fanica diferencia era que bordeaba el balc\u00f3n del primer piso del edificio y era casi inm\u00f3vil, ten\u00eda un ritmo tortuoso, como si en la recaudadora hubiese una barricada donde las almas que quer\u00edan pagar impuestos ca\u00edan. Una hora, una hora y cuarto y por fin un ligero movimiento de 10 o 15 metros.<\/p>\n<p>Y no todo era malo, a pesar de aguantar las ganas de mear para no perder el turno, hab\u00eda belleza por todos lados. Por ejemplo, si uno mira hacia abajo, el edificio tiene una plazoleta con jardineras. Intencionalmente se puede ver todo desde ah\u00ed, la gente hace una danza extra\u00f1a con su ir y venir. El mismo dise\u00f1o del edificio crea un efecto con las sombras; sombras duras que se desplazan de izquierda a derecha y se disipan hasta que la luz es cenital, pero mientras esto ocurre, sus paredes corrugadas crean efectos que son muy agradables. Despu\u00e9s de dos horas aguardando y cuando estaba a punto de mi turno, sali\u00f3 un polic\u00eda panz\u00f3n para informar que no hab\u00eda luz, que era imposible seguir atendiendo. La mayor\u00eda de los que aguardaban ah\u00ed, abortaron la misi\u00f3n, pero yo segu\u00ed aferrado, porque no quer\u00eda perder mi turno y pens\u00e9 positivamente que la luz regresar\u00eda. Hasta que me dieron las 12:30, decid\u00ed que no pod\u00eda seguir ah\u00ed con la esperanza de que la <strong>CFE<\/strong> hiciera su chamba bien. La luz no lleg\u00f3, y nunca pude pagar el derecho para hacer mi tr\u00e1mite ese d\u00eda.<\/p>\n<p>Pero no me fui encabronado, ya uno sabe c\u00f3mo funcionan las cosas en este pa\u00eds. Al contrario, al llegar a mi trabajo busqu\u00e9 la ficha t\u00e9cnica del <strong>Archivo General del Registro Civil<\/strong>.<\/p>\n<p><em>\u00a8El arquitecto suizo llamaba b\u00eaton brut (\u201cconcreto en bruto\u201d) al acabado rugoso que utiliz\u00f3 para sus edificios de aquella \u00e9poca. Los arquitectos brutalistas, como Zohn, concibieron la volumetr\u00eda de sus proyectos como elementos de expresi\u00f3n escult\u00f3rica: para ellos el concreto aparente fue el material id\u00f3neo por su moldeabilidad\u00a8<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a8La obra m\u00e1s representativa de dicho expresionismo volum\u00e9trico es, sin duda, el proyecto para el archivo general de Jalisco, comenzado en 1985 y construido por Zohn en Guadalajara en 1990\u00a8<\/em><\/p>\n<p>Para m\u00ed la arquitectura te debe abrumar, al pasar la puerta de un edificio debes sentir una atm\u00f3sfera, un estado mental distinto al de la calle, y no sentir que ingresaste a una caja de zapatos. El edificio del<strong> Archivo General<\/strong> me hizo sentir que estaba en un tiempo distante, como si estuviese en la aduana de un universo para entrar a otro. Por eso odio el minimalismo porque su pragmatismo es aburrido. Al final me vali\u00f3 madres no finalizar mi tr\u00e1mite. Me daba gusto dar otra vuelta y entrar a ese edificio de nuevo.<\/p>\n<p>Por: <strong>Beto Sigala<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfAlguna vez los han timado con alguna lectura que no lleva a ning\u00fan lado? Este texto es m\u00e1s menos esto. Sobre aviso no hay enga\u00f1o y en su salud lo hallar\u00e1n. Si M\u00e9xico no fuera pa\u00eds, ser\u00eda un edificio de tr\u00e1mites burocr\u00e1ticos, con gente yendo y viniendo, con falta de sellos y documentos incompletos, o gente malhumorada que perdi\u00f3 el inter\u00e9s en su trabajo desde su segunda semana de empleo. Por eso, aunque tengamos wasap y yimail, citas electr\u00f3nicas y lo que se les ocurra, el futuro es un espacio inasequible en cualquier oficina de gobierno de nuestro pa\u00eds. Por eso, nos da fr\u00edo pararnos en cualquier lugar de estos, por insignificante que sea el tr\u00e1mite. Ya sabemos que casi siempre la vamos a pasar mal, incluso si s\u00f3lo necesitamos un pinche sello, o una misera firma; casi siempre nos espera el pu\u00f1o de acero del poder de escritorio. En uno de esos d\u00edas me par\u00e9 en el Archivo General de Jalisco. Como es costumbre, llegu\u00e9 10 minutos antes de la hora de la cita que agend\u00e9 por internet. S\u00f3lo necesitaba apostillar un acta, pero entre mi tr\u00e1mite y yo se interpon\u00eda una pandemia, tapetes sanitizantes, cubre bocas y guardias de seguridad enojados. La puerta se abri\u00f3 a la 9 en punto. A uno de esos guardias con rostro de gorila se le ocurri\u00f3 hacer filas. Yo quise adelantarme para preguntar cu\u00e1l era la fila para la legalizaci\u00f3n de documentos, pero la gente que tambi\u00e9n aguardaba para entrar me miraba como diciendo \u00a8este pendejo se quiere meter\u00a8. Me qued\u00e9 esperando a la divina providencia, hasta que lleg\u00f3. Le pregunt\u00e9 a un buen ciudadano si esa era la fila para legalizar y Dios me contest\u00f3 por medio de ese hombre que llevaba una carpeta igual a la m\u00eda, y me dijo que casualmente \u00edbamos a la misma oficina. Estaba en la fila correcta, y s\u00f3lo esperando pasar el ritual anti covid -y otros demonios- para ingresar purificado de cuerpo y alma al edificio. Hasta antes de ese d\u00eda, no sab\u00eda qu\u00e9 pedo con ese edificio del Archivo General. S\u00ed que lo hab\u00eda visto, su fachada de hormig\u00f3n descubierto y sus formas c\u00fabicas r\u00edgidas le dan un aire sovi\u00e9tico, pero m\u00e1gico a la vez. Como una fortaleza inaccesible que resguarda en sus muros reforzados a toda la identidad nacional y sus desatinos con la historia moderna. As\u00ed de mamal\u00f3n est\u00e1 el recinto. Y si uno pasa sin asunto por ah\u00ed, desde la ventana del auto se pueden observar unas fuentes en el medio que pudieron ser cubos de concreto arrojados por una cultura alien\u00edgena avanzada para aterrorizar a los habitantes de la Avenida Fray Antonio Alcalde. Cuando finalmente pude ingresar a legalizar mi acta, vi que la fila en la oficina no era tan larga, y la gente atend\u00eda de una manera cordial. Era inveros\u00edmil, pero a lo mucho me demoraron diez minutos para preguntarme hac\u00eda que pa\u00eds iba dirigida mi acta, recibir mis dem\u00e1s documentos y para darme un recibo que de pago de impuestos que tendr\u00eda que erogar en la recaudadora. Hasta h\u00ed todo maravilloso, me sent\u00eda en Suiza. 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Despu\u00e9s de unos veinte minutos en la fila, un empleado del Gobierno del Estado, nos permiti\u00f3 entrar en grupos de diez, pero s\u00f3lo para acompa\u00f1ar a otra fila larga, cuya \u00fanica diferencia era que bordeaba el balc\u00f3n del primer piso del edificio y era casi inm\u00f3vil, ten\u00eda un ritmo tortuoso, como si en la recaudadora hubiese una barricada donde las almas que quer\u00edan pagar impuestos ca\u00edan. Una hora, una hora y cuarto y por fin un ligero movimiento de 10 o 15 metros. Y no todo era malo, a pesar de aguantar las ganas de mear para no perder el turno, hab\u00eda belleza por todos lados. Por ejemplo, si uno mira hacia abajo, el edificio tiene una plazoleta con jardineras. Intencionalmente se puede ver todo desde ah\u00ed, la gente hace una danza extra\u00f1a con su ir y venir. El mismo dise\u00f1o del edificio crea un efecto con las sombras; sombras duras que se desplazan de izquierda a derecha y se disipan hasta que la luz es cenital, pero mientras esto ocurre, sus paredes corrugadas crean efectos que son muy agradables. Despu\u00e9s de dos horas aguardando y cuando estaba a punto de mi turno, sali\u00f3 un polic\u00eda panz\u00f3n para informar que no hab\u00eda luz, que era imposible seguir atendiendo. La mayor\u00eda de los que aguardaban ah\u00ed, abortaron la misi\u00f3n, pero yo segu\u00ed aferrado, porque no quer\u00eda perder mi turno y pens\u00e9 positivamente que la luz regresar\u00eda. Hasta que me dieron las 12:30, decid\u00ed que no pod\u00eda seguir ah\u00ed con la esperanza de que la CFE hiciera su chamba bien. La luz no lleg\u00f3, y nunca pude pagar el derecho para hacer mi tr\u00e1mite ese d\u00eda. Pero no me fui encabronado, ya uno sabe c\u00f3mo funcionan las cosas en este pa\u00eds. Al contrario, al llegar a mi trabajo busqu\u00e9 la ficha t\u00e9cnica del Archivo General del Registro Civil. \u00a8El arquitecto suizo llamaba b\u00eaton brut (\u201cconcreto en bruto\u201d) al acabado rugoso que utiliz\u00f3 para sus edificios de aquella \u00e9poca. Los arquitectos brutalistas, como Zohn, concibieron la volumetr\u00eda de sus proyectos como elementos de expresi\u00f3n escult\u00f3rica: para ellos el concreto aparente fue el material id\u00f3neo por su moldeabilidad\u00a8 \u00a8La obra m\u00e1s representativa de dicho expresionismo volum\u00e9trico es, sin duda, el proyecto para el archivo general de Jalisco, comenzado en 1985 y construido por Zohn en Guadalajara en 1990\u00a8 Para m\u00ed la arquitectura te debe abrumar, al pasar la puerta de un edificio debes sentir una atm\u00f3sfera, un estado mental distinto al de la calle, y no sentir que ingresaste a una caja de zapatos. 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